¿Cómo mantener la cultura en un scale-up?

Mantener viva la cultura en una empresa de rápido crecimiento no es solo un desafío: es una responsabilidad. Porque cuando pasás de ser un equipo pequeño a una estructura más compleja, con tiendas en distintas ciudades (25 en nuestro caso), nuevos perfiles y procesos más formales, la cultura (eso que al principio se sentía tan orgánico) empieza a requerir estructura, intención y mucho cuidado.
En mi experiencia, lo primero que aprendí es que la cultura no se sostiene con frases lindas ni con un mural en la pared de la oficina, sino con consistencia. Y esa consistencia tiene que ser visible en cada rincón de la empresa: desde cómo contratás hasta cómo das feedback, desde cómo definís beneficios hasta cómo acompañás a alguien que está teniendo una semana difícil. Si tu marca dice una cosa y tu equipo experimenta otra, todo se derrumba.
En Blue Banana, hemos intentado asegurarnos de que nuestra propuesta de valor como marca esté 100% alineada con la experiencia que ofrecemos a las personas de nuestro equipo. Si hablamos de aventura y de un estilo de vida activo, tratamos de hacerlo tangible en el día a día. Tenemos un club de running para quienes quieran correr juntos después del trabajo, ofrecemos acceso a Gympass y siempre hay opciones de comida saludable en la oficina. No se trata de sumar beneficios, sino de respaldar lo que decimos que somos con acciones reales.
También entendimos desde el principio que la cultura se transforma, y que lo que funcionaba para 15 personas no necesariamente funciona para 200. Por eso escuchamos. Hacemos encuestas de clima, tenemos canales de comunicación abiertos, organizamos sesiones donde cualquiera puede proponer mejoras… y, lo más importante, actuamos sobre lo que el equipo comparte.
¿Mi consejo para alguien en esta etapa?
Pensá la cultura como otro de los productos de tu empresa. Cuidala, revisala, adaptala. Sé consistente. Involucrá a las personas que mejor la representan. Y asegurate de definir con claridad qué es aceptable y qué no, incluso cuando no sea el camino más fácil. Porque la cultura no es lo que decís. Es lo que hacés.