Trabaja con lo que SÍ tienes
.png)
Hace casi tres décadas, el paradigma central de la psicología cambió: pasó de enfocarse en los trastornos mentales a un interés genuino por comprender qué nos hace fuertes, saludables y capaces.
Si lo pensás, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), solo alrededor del 20% de la población padece una enfermedad emocional o mental, y el resto de nosotros se las arregla lo mejor que puede. Sin embargo, durante mucho tiempo el énfasis estuvo puesto en lo que necesita ser corregido, tratado o curado, en lugar de en lo que ya llevamos en nuestra “caja de herramientas” emocional y cognitiva.
Esta evolución tiene todo el sentido: evaluar y comprender esa caja de herramientas llena de recursos, capacidades y habilidades.
Este cambio también se ha reflejado en el mundo corporativo y laboral, liderado principalmente por Estados Unidos y Europa, con un enfoque en entender las fortalezas del carácter de las personas. Veamos algunos de los principales autores y estudios:
- Christopher Peterson y Martin E. P. Seligman: Pioneros detrás de la clasificación VIA (“Values in Action”), desarrollada en el Positive Psychology Center de la Universidad de Pensilvania. En 2004 publicaron Character Strengths and Virtues, resultado de un proyecto de tres años en el que participaron 55 científicos sociales, y también crearon el VIA Survey of Character Strengths.
- Donald O. Clifton y Marcus Buckingham: Fundadores de la psicología basada en fortalezas en Gallup. Clifton creó el Clifton StrengthsFinder en 1999 y coescribió Now, Discover Your Strengths en 2001 junto a Buckingham, sentando las bases de lo que hoy conocemos como CliftonStrengths.
- Shane J. Lopez y C. R. Snyder: Investigadores de la Universidad de Kansas y del VIA Institute on Character, quienes aportaron estudios sobre los caminos hacia la felicidad y exploraron aplicaciones prácticas de las fortalezas en contextos educativos y laborales.
- Nansook Park, Tracy A. Steen y colaboradores: Realizaron análisis globales sobre cómo se distribuyen las 24 fortalezas del carácter en 54 países y validaron intervenciones basadas en fortalezas. Su artículo Positive Psychology Progress en American Psychologist es una referencia clave en el campo.
El estudio científico de las fortalezas del carácter ha acelerado el descubrimiento y la gestión de lo que cada miembro de un equipo hace mejor, en lugar de intentar eliminar debilidades.
Intentar solo corregir nuestras áreas de mejora no es una estrategia sostenible a largo plazo para alcanzar la máxima excelencia. Al enfocarnos en las fortalezas, creamos un entorno donde cada persona puede dar lo mejor de sí, reduciendo al mismo tiempo los esfuerzos en áreas menos productivas.
¿Cómo podemos poner esto en práctica como líderes y mentores?
El primer paso es una autoevaluación honesta: identificar tus propias fortalezas y reconocer las de los miembros de tu equipo. Conocete primero a vos mismo, y después conocé a tu equipo. En dos ocasiones, durante mi larga carrera en Google, con mis equipos en México y España, hicimos juntos el test de CliftonStrengths, y fue una experiencia reveladora, productiva y divertida.
A partir de ahí, los roles y las tareas pueden diseñarse para alinearse con esas competencias clave. Según el modelo propuesto, solo se necesitan tres acciones fundamentales: conocer tus fortalezas, conocer las de los demás y trabajar en base a ese mapa de talento. Esta metodología no solo permite delegar de forma más inteligente, sino que también refuerza la colaboración, ya que cada persona asume responsabilidades donde puede generar mayor impacto.
Los resultados son claros: los líderes que aprovechan sus fortalezas tienen el doble de probabilidades de ubicarse en el tercio superior en términos de efectividad, según Zenger, Folkman y Edinger (2011), y la probabilidad de rotación disminuye drásticamente cuando los líderes se enfocan en las fortalezas de su equipo, con tasas de renuncia que bajan a solo una de cada cien, según Gallup.
Al aplicar un liderazgo basado en fortalezas, te enfocás en lo que ya está ahí —un verdadero tesoro— y podés convertirte en un agente de cambio para tu carrera y el éxito de tu equipo.
